Mariquitas

Si pensáis que en un huerto urbano tendréis lechugas limpias e impolutas como los del súper que van en bolsas, mejor os olvidáis. Las plantas necesitan humedad y nutrientes y éstas mismas condiciones atraen otros seres vivos con ganas de vivir y aprovecharse. Y, evidentemente la clase más numerosa de seres vivos que hay en la faz de la tierra, los insectos, són uno de los protagonistas habituales de nuestros huertos.

Los insectos que se comen nuestras hortalizas representan un problema para el horticultor novel pero, en poco tiempo aparecen también otros insectos depredadores que se alimentan de estos primeros herbívoros. Las redes tróficas de la naturaleza tienen su réplica en el huerto urbano. De la alarma y el pánico inicial podemos pasar a convertir una plaga en una oportunidad de aprendizaje y de observación excepcional.

Para empezar os presento uno de los insectos más conocidos: la mariquita. Y no es la típica mariquita de caparazón naranja y puntos negros la más interesante, la que es más voraz y efectiva es su larva, de forma alargada y, como si fuera un negativo del adulto, de cuerpo negro y puntos naranjas.

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